1/1/18

¡Feliz Amigo Invisible, TinkerBlack!

Para: TinkerBlack
De: Kate Bishop
Título: Feliz Primer Año Nuevo
Pareja: Thor x Bruce Banner
Resumen:  Thor y Bruce se estrenan como pareja, y ambos disfrutan pasar las fiestas juntos, en su nuevo hogar y con sus mejores amigos.
Clasificación: Para todo público.
Advertencias: Ninguna.
Renuncia: Todos los personajes pertenecen a Marvel Studios.



*Feliz Primer Año Nuevo*

En una de las tantas casas se encontraba aquella pareja que llevaba poco de haberse mudado a esa calle, habían decidido que si tendrían una relación preferían empezar todo solos, por lo que irse de la Torre fue lo primero que hicieron.

A casi todos les había sorprendido la repentina relación que estos dos habían comenzado, pero les duró poco al notar la felicidad en los rostros de sus amigos; por lo que no hicieron tanto lío y simplemente lo aceptaron dándoles su apoyo.
La casa no era la gran cosa: algo común y modesto. Al fin y al cabo sólo ellos dos vivirían ahí. Bruce había sido el más nervioso con la idea de vivir en ese lugar, y no era porque estaría solo con aquel rubio, sino porque vivía en constante miedo de que "el otro sujeto" pudiese aparecer y arruinar todo, aunque hasta el momento todo marchaba estupendo.

El día apenas comenzaba, Bruce se había despertado hacia casi nada y como de costumbre había ido a la cocina a preparar el desayuno prendiendo la cafetera y sacando sus instrumentos a usar para elaborar el gran desayuno de todos los días, no era que se quejara, pero Thor sí que comía mucho y más aún en los desayunos.
Preparaba alguno pancakes, huevos con tocino y algo de jugo de naranja con fruta picada, caminaba de un lado para otro y no notó que su pareja  había despertado. No hasta que sintió cómo era atraído por unos fuertes brazos haciendo chocar su espalda con el bien trabajando abdomen de su pareja, el cual le regaló un beso en la mejilla para posteriormente robarle un pedazo de pancake que salía de su boca.
—Buenos días, Brucie querido.
Thor se estiró para tomar una taza de la alacena y así poder beber de aquel líquido obscuro llamado Café.
—Buenos días, car…car…Thor. ¿Qué tal amaneciste hoy?
El rubio río al notar cómo el menor aún se sonrojaba al tratar de referirse a él con alguna palabra cariñosa
—Muy bien, pero Brucie… ¡Hoy es el último día del año! Hoy veremos a nuestros amigos y comeremos toda tu comida rica— soltó con emoción al ser el primer año que empezaría con el científico.
—Tienes razón, hoy vendrán todos y será nuestro primer Año juntos como pareja, es algo emocionante—  asintió Bruce y sirvió el desayuno mientras continuaban su charla
El desayuno había finalizado y no podía faltar un pequeño tomatito andante por la casa debido a las cosas que el rubio le decía cada que podía y le veía caminar por la casa.
Y no era que a Bruce le molestara todo lo que Thor decía, más bien le apenaba pues él aún no podía decir todo lo que sentía y eso le hacía sentir mal, pues él quería demostrarle a su pareja que sí le quería.
Por la tarde habían disfrutado de un poco de chocolate caliente y algunas películas clásicas que sólo pasaban en esa temporada. Aunque casi no les prestaban atención pues el rubio siempre aprovechaba cualquier ocasión para poder besar y abrazar a su pareja, era algo que adoraba hacer y jamás se cansaría de hacerlo.
Les gustaba estar solos, y poder disfrutar cada momento íntimo sin ningún castaño interponiéndose entre ambos cada que podía (un castaño llamado Tony).
Bruce quería a Tony como un hermano. Le debía muchas cosas, por ello no se había sorprendido cuando Tony había hecho un drama al enterarse, alegando que “Ricitos había profanado  a su hermano de ciencia”
Ese día había reído mucho, pero la diversión duró poco cuando cada que la pareja quería tener contacto, Tony aparecía de la nada interrumpiéndolos a tal punto de una vez entrar irrumpir y encontrar  a ambos Vengadores con sólo sus bóxer puestos, y a un Bruce jadeante bajo el gran y fornido cuerpo de Thor.
Una vez las películas habían terminado y los besos y caricias comenzaban a subir de tono, Bruce paró en seco al recordar que no había preparado nada todavía,  así que ahí empezó la cuenta regresiva.
La fina nieve comenzaba a cubrir la cuidad de un blanco inmaculado y las risas de los niños y algunos adultos se podían escuchar en las calles, pues nadie se negaba a salir y disfrutar de la nieve.
Esta sería la primera navidad e inició de Año como pareja y la idea, aunque les ponía incómodos, también les daba un calorcito en el pecho, pues para ellos era algo importante el que terminara el Año juntos y empezaran otro igual.
Thor se había encargado de colocar las luces navideñas en los marcos de ventanas y la puerta, claro, con ayuda de sus amigos los cuales más que encantados habían aceptado la invitación de arreglar la casa de sus mejores amigos.
Claro que no faltaban las ocurrentes preguntas de Tony una vez había aceptado la relación de sus dos amigos, como la vez que mientras todos cenaban tranquilos en la torre el castaño había tenido la grandiosa idea de abrir su boca
—Y bien Brucie... ¿Qué tan grande es el martillo de Thor?— había soltado la pregunta como quién del clima hablaba
Cabe mencionar que hubo más de un ahogado ante repentina pregunta tan descarada.
—Tony, no creo que esa sea una pregunta apta para la cena—. Bruce aún estaba sonrojado y nervioso ante la ocurrencia de su amigo.
Desde ese día el castaño no dejaba de molestar al científico preguntándole cosas de su intimidad con el rubio, recibiendo siempre una negación de parte de un Bruce rojo cuál tomate y el cual siempre terminaba de correrlo de su laboratorio pues no lo dejaba concentrarse.
Pero aun así quería  a su amigo y a sus demás compañeros, por lo que él junto a su pareja se habían ofrecido para preparar la cena de Año Nuevo dando su casa como punto de reunión.
Por lo que ahí se encontraban ambos hombres en la cocina, como esas parejas cursi que enseñan en las películas donde ambos preparan alguna comida entre besos y caricias.... claro que no tan exagerado.
Y más que nada porque en las películas se puede dar todo el amor que gusten y aun así la comida no se les quemaría jamás, cosa que en la vida real era imposible.
La cocina era un tremendo caos, comida iba y venía por todos lados, y más que nada era porque Thor no dejaba de comerse las cosas que Bruce preparaba para la cena.
—Si sigues así no tendremos qué darle a los chicos, ¿Podrías detenerte un poco?
—Pero, es que en verdad cocinas muy bien y me es imposible no querer comerlo todo.
—Vamos, Thor, sólo es un poco de pollo... ¡No te acerques al pavo!— Bruce se dio cuenta que el rubio iba directo hacia el único platillo que no había probado—. Toma, hice esto para ti pues sabía que te querías comer todo, así que con esto saciarás un poco tu hambre.
El más bajo le entregó algunos sándwich y un poco más de comida en recipientes de plástico.
—Sabía que podía confiar en ti— sonrió Thor espectacularmente y tomó la comida dejándola en la isla de la cocina para tomar al más bajo de la cintura.
Le hizo retroceder unos pasos hasta toparse con la pared, le encantaba la manera en la que el cuerpo de su pareja era tan compacto y encajaba a la perfección con el suyo.
La manera en que por las noches sus cuerpos se hacían uno al abrazarse, era algo que ambos amaban y aunque en ocasiones no lo decían, les encantaba siempre estar abrazados.
—Thor... la comida se quemará y no quiero a Tony molestándome con ello— se acercó dejando un casto beso en sus labios para después empujarlo y seguir moviendo la comida
—Bien, pero ten en cuenta que me vengaré por todas y cada una de las veces que me dejas con las ganas— tomó la comida y dejando un beso en sus cabellos salió rumbo a la mesa para poder comer dejando a un Bruce sonrojado.
Después de unas horas la cena se encontraba terminada, en la cocina aún se mantenía un Bruce cansado pero satisfecho pues había logrado que su rubio no terminara con la cena.
Se recargó en pared admirando a las madres que siempre eran las que hacían todos esos preparativos en días especiales, pero pese a su cansancio se sentía feliz, porque por primera vez podía hacer lo que una familia normal hacía.
Tener una familia, una casa, a alguien con quien poner un árbol de navidad, con quien adornar hasta el más mínimo lugar de la casa con algún tonto  adorno.
Todo eso siempre lo quiso vivir, y ahora por fin podía cumplir ese sueño con Thor a su lado, y se sentía bien, el rubio parecía un niño pequeño el cual por primera vez conocerá la navidad.
El rubio era el más emocionado con todo lo que a preparativos se trataba, había sido el más entusiasta cuando fueron a comprar el árbol y ni que decir cuando lo tuvieron que adornar; Bruce podría jurar que si hubiese sido por Thor habrían puesto todas y cada una de las esferas en el árbol aunque se viera fatal.
Pero pese a todo, también agradecía que sus amigos hubiesen estado para ellos en esas fechas especiales, le alegraba saber que ellos dos no eran los únicos  felices del grupo.
Continuó recordando algunas cosas más mientras veía a través de la venta a todas esas familias jugando y riendo con sus pequeños hijos corriendo por sobre la nieve.
—Algún día nosotros tendremos a muchos pequeños científicos y guerreros corriendo por nuestro patio sobre la nieve—. El rubio se recargó en la espalda del menor  abrazándole con calidez
—Eso es algo que ansío ver muy pronto, tener hijos es algo que deseo desde hace mucho…
Recargó su cabeza en el pecho de su pareja cerrando los ojos para poder imaginar a un par de niños jugando y riéndose por toda la casa. Eso le hizo esbozar una sonrisa
—Deberías ir por un baño, yo me encargaré de arreglar la casa para antes de que nuestros amigos lleguen— susurró Thor y le giró para así depositar un beso en sus labios.
—Gracias, Thor, te lo agradezco— correspondió Bruce el beso para después comenzar a caminar escaleras arriba para llegar a su habitación y así poder darse un buen baño.
En esos momentos agradecía que Thor no fuera de esos hombres que jamás ayudan en las labores de la casa. Entró a la alcoba riendo un poco, quizá Thor ayudaba a limpiar la casa, pero también contribuía a dejarla sucia.
Recogió la ropa del mayor dejándola en el cesto de ropa sucia en la cual también dejó la suya después de darse aquel merecido baño.
Salió de la habitación ya con la ropa que usaría más tarde, sabía que aún faltaba arreglar la mesa y algunos ajustes más, pero al llegar a la sala notó que Thor ya había arreglado todo.
—Creí que podría arreglar esto mientras salías del baño, espero haberlo hecho bien— sonrió el imponente rubio  rascando su nuca, era la primera vez que hacía algo así y lo que menos quería era darle más trabajo a su pareja.
—Todo está bien, Thor, sólo que pusiste el mantel algo chueco— río mientas lo arreglaba. —Ahora ve y ponte aún más atractivo de lo que ya eres, los chicos no tardan en llegar.
Esa vez fue el turno del rubio para subir a arreglarse mientras Bruce terminaba de revisar la comida y que nada les faltara, una vez seguro de todo bastaron pocos minutos para que el timbre sonara y todos sus amigos llenaran su casa.
El rubio bajó minutos después integrándose a la charla que algunos de sus amigos mantenían, riendo por cualquier cosa.
Mientras tanto en la cocina se encontraban Tony y Bruce charlaban, y Clint buscaba algo qué comer encontrando unas galletas  las cuales no dudó en devorar.
—Vaya, Bruce, cocinas tan bien que podría casarme contigo si no estuvieses con Thor— soltó el rubio arquero mientras comía las galletas
—Yo que tú no hablo o alguien te golpeará lleno de celos— espetó Tony algo divertido—. Además, Brucie no se casará a menos que yo dé mi bendición y eso jamás pasará.
Clint casi se atraganta al escuchar a Tony, no quería tener problemas con su pareja por algo que sólo decía en broma, aunque sabía que había confianza entre ambos y su pareja sabía que sólo decía las cosas a broma. Aun así mejor decidió irse del lugar con galleta en mano.
El castaño había tomado al científico entre sus brazos cuál mamá gallina acariciando sus cabellos. Éste sólo suspiró.
—Tony, creo que yo decidiré eso, pero agradezco tu preocupación. Mejor pasemos al comedor para poder empezar a comer o el tiempo se nos vendrá encima.
Una vez logró separarse del abrazo del castaño todos se dispusieron a tomar asiento en la gran mesa con sus parejas respectivas, mientras halagaban  a Bruce pues todo le había salido perfecto.
El científico sólo atinaba a agradecer con un sonrojo en su rostro que lo hacía ver adorable según las palabras de Thor.
Una vez la cena había concluido todos habían decidido pasar a la sala para esperar la cuenta regresiva, todos juntos como familia.
—Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Feliz Año Nuevo!— gritaron todos felices mientras se abrazaban y felicitaban  y mientras Tony alegaba que debían comer las 12 uvas para empezar bien el año.
Bruce estaba feliz, hacía tanto que su mejor amigo no se veía feliz y eso le hacía sentir bien, le gustaba que su familia estuviese unida y contenta, eso y poder seguir a  lado de Thor era lo único que deseaba.
—Brucie, ¿podrías venir un momento por favor?— el rubio le tomó de la mano llevándolo a un lugar un poco más aislado e íntimo.
—Thor, ¿que ocurre? ¿por…?— no pudo terminar pues su pareja le había mandado a callar con un beso.
—Sólo no hables por favor, sólo escucha—. El rubio tomó aire, había peleado contra tantos monstruos y criaturas mágicas, pero parecía que lo que haría le mataría. Se inclinó frente al pelinegro sacando una cajita de terciopelo verde—. Bien, sé que aunque hemos empezado esta relación hace poco, nos conocemos de hace años y hemos sido buenos amigos a lo largo de todo este tiempo. Así que, Robert Bruce Banner: ¿Quisieras iniciar este año y muchos más a lado mío, vivir y formar una familia conmigo hasta que el final de los tiempo nos separe?
Abrió la caja mostrando un pequeño anillo dorado, no era la gran cosa para otros, pero para ambos era lo suficiente para iniciar una promesa que ninguno de los dos planeaba romper.
Bruce se encontraba en shock, no era que no esperara ese momento, pero no aún. Se sentía feliz, en exceso, tanto que temía desmayarse o algo así, por lo que sólo atinó a aceptar con euforia lanzándose al rubio iniciando un beso lleno de ternura.
—Acepto, quiero iniciar este y todos los años que desees junto contigo, eso es lo que más me haría feliz.
—Feliz  Primer Año Nuevo— susurraron ambos con sus frentes unidas bajo la mirada atenta de sus amigos, los cuales se habían quedado en silencio sin querer romper el momento.
Hasta Tony había callado, bueno, Steve le había tapado la boca… pero se había mantenido callado.

*FIN*



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