1/1/18

¡Feliz Amigo Invisible, Starfugaz!

De: Vicky Ramírez
Para: Starfugaz
Título: Es Simple Timidez
Pareja: Steve Rogers x Tony Stark
Resumen: Gracias a las travesuras de cierto dios pelinegro, a Tony le es difícil superar su extrema timidez al estar cerca del rubio capitán de quien se ha enamorado.
Clasificación: Mayores de 15
Advertencias: Lime
Renuncia: Todos los personajes pertenecen a Marvel Studios. 







*Es Simple Timidez*

En la torre Stark, luego de varias reparaciones y meses de trabajo debido a los varios ataques de los miles de Chitauri que quisieron esclavizar Nueva York junto con el dios de las travesuras y el engaño, Loki Laufeyson, los vengadores lograron relajarse nuevamente, ya sea haciendo fiestas en la torre Stark o saliendo a comer a variados restaurantes; claro, siempre respetando la decisión de Tony, ya que era quien solía invitar a todos esos lugares.

No era secreto ya la notoria atención que se tenían el capitán y el reconocido héroe Stark, aunque la actitud de Steve hacia “el mayor” no era en sí la más respetuosa, a Stark no le era ningún problema controlarla o manejarla, en parte le gustaba mucho la atención que ese joven fornido le daba, pero no se sabría decir si ya habían vuelto su relación más íntima de lo que podría considerarse normal.

Todos solían poner atención a los movimientos del rubio, más que todo porque pensaban que hacían linda pareja, ayudando a darles privacidad cuando se notaba que lo necesitaban o simplemente dándoles espacio para una amistosa conversación que poco a poco se volvía en un intento de ligue y atracción entre ambos hombres, claro, sin olvidar que Steve debía dar siempre el primer paso. A pesar de todo, Tony es un poco tímido al expresar sus sentimientos amorosos en público, pero con un par de tragos esa timidez solía disiparse dejando ver a un muchacho más expresivo y un tanto pervertido.

Poco a poco, los demás vengadores fueron enterándose de ese romance que no lograron ocultar más, pero no se enteraron de la mejor manera… En una de esas alocadas fiestas, Tony tal vez bebió un poco de más, y Rogers no podía desaprovechar la oportunidad de darle sus atenciones, que tanto suplicaba en susurros al “mayor”. Tal vez para ambas partes fue una noche mágica llena de placer y sin interrupciones, pero todos los demás héroes que pasaron la noche ahí no lograron pegar el ojo por los varios gemidos, jadeos, gritos y suspiros del señor Stark al ser atendido por su rubio favorito.

A la mañana siguiente, después de una noche algo alocada, a todos los héroes les dolía la cabeza, y el ruido en la celda en la que se custodiaba al dios del engaño no cesaba. Todos moribundos y con dolor de cabeza querían que se callara, debido a lo sensibles que se hallaban todos sus sentidos.

Después de un largo torneo de piedra, papel o tijeras, el perdedor, o sea Tony, debía bajar a ver qué demonios le pasaba a ese muchacho irracional, que se veía consumido por un mar de dolor retorciéndose en el suelo. El blando corazón del hombre de hierro se estrujó al pensar que quizás sería una emergencia y entró a la celda sin pensarlo muy detenidamente, solo quería acabar con eso lo más rápido posible para poder desayunar una dona con café.

El dios al verle vulnerable lo golpeó dejando que ese clon que estaba en el suelo sólo se desvaneciera, el truco más viejo en su libro, claro está, saliendo de la celda tranquilamente como si nada, no sin antes hechizar al castaño con una vil sonrisa en su rostro.

—Ayer no me dejaron dormir, par de pervertidos…— dijo el joven de ojos verdes con un gran disgusto—. A ver si así se les baja la calentura un poco a ambos.

Sonrió nuevamente para marcharse de manera sigilosa, aunque no pudo evitar que sonara la alarma cuando Jarvis lo captó escapando en video.

De inmediato, juntos, el dios del trueno junto con el doctor Banner salieron a perseguir a ese muchacho tan travieso y asegurarse de que no le hiciera daño a nadie, Bruce solo iba de apoyo por si las cosas se ponían feas, por suerte Thor se sentía mejor de su resaca y podía controlarlo aún con sus sentidos no tan agudos y no se necesitaría ayuda de ningún “otro sujeto”.

Steve, por otro lado, asustado, bajó a ver a su amado Tony solo para encontrarlo muy adolorido en el suelo por la golpiza que le acababan de dar. El rubio al acercarse a ayudarle solo logró que “el mayor” se sonrojara y tratase de apartarse, aunque no lograba entender por qué. Tratando de razonar un poco con el castaño sólo le causaba sonrojos y daba pequeños golpes en las manos cuando el rubio lo tocaba, se sentía apenado con que solamente su mirada. Lleno de una gran timidez se levantó por su cuenta y caminó de nuevo al comedor, aún tenía mucha hambre, pero evitaba esos ojos azules del rubio que tanto amaba, pero por una razón le incomodaba sobremanera.

Ya juntos de nuevo, con el revoltoso encerrado, se dispusieron a continuar su desayuno. Por algún motivo, Tony no se separaba de Bruce, se sentía más a gusto con él ahora ya que el rubio sólo lo estaría acariciando de manera indecorosa bajo la mesa.

Steve estuvo siguiéndolo todo el día para que le hiciera caso, le dijera qué había hecho mal, si había hecho que se molestara por alguna acción o comentario, si había olvidado una fecha importante o al menos una señal…pero nada, sólo lo evadía y pasaba como si nada con sus amigos; al momento que sus miradas se cruzaban, el castaño sólo se sonrojaba como un tomate o cereza y apartaba esa apenada mirada de inmediato.

El rubio al tratar de acercarse y tocar a su amado sólo hacía que Tony entrase en pánico, ocultándose tras el amigo que tuviese más cerca. Los demás, creyendo que Steve le había hecho algo desagradable defendían al más bajo, apartándolo y distrayéndolo más para que no fuese mortificado.

Suspirando rendido, Rogers no tuvo más remedio que adaptarse a la nueva situación de su… ¿novio?, ya ni siquiera estaba seguro de lo que Stark sentía, y la actitud de sus demás compañeros solo le hacía enojar y sentirse traicionado, todas esas lindas palabras y lindos momentos, de la noche a la mañana se apagaron, y no sabía el por qué, hasta el ambiente se había vuelto incómodo y con la única que podía desahogarse era con la Viuda Negra, al menos Natasha lo escuchaba sin juzgarlo y no era tan cercana a Stark como lo era Bruce.

No había manera de acercarse a hablar porque Tony entraba en pánico con sólo tenerle cerca, cada día iba empeorando la situación y estaba cansado de intentar, por lo que su amiga decidió darle consejos, básicamente, conquistándole de manera antigua…lo cual no era para nada una mala idea, de hecho, al capitán le fascinó, nunca tuvo la oportunidad de escribir cartas, dar una serenata o comprar obsequios que eligiese de corazón, tal vez podría prepararle algo de comer o comprarle chocolates o una botella de vino, eran tantas posibilidades que su ánimo cambió de inmediato y se dispuso a planear las cosas, haría que Stark se enamorase si ese era el problema, y no tendría que acercarse mucho para demostrarle cuánto lo quería y demostrarle los sentimientos más profundos de su corazón.

Inicialmente se quedó toda la noche en su habitación pensando en una carta y poema perfectos que salieran de su propia imaginación y creatividad, debían ser perfectos para el hombre que amaba, aunque se sentía como un simple adolescente por esas mariposas en el estómago que había dejado de sentir desde que era sólo un niño. Después de varias horas desvelado y muchas hojas rotas, arrancadas de su cuaderno, arrugadas y acabadas en el suelo o basurero, se enorgulleció de su trabajo, escribiéndolos con la mejor caligrafía posible para levantarse en la madrugada y llevar tanto la carta, el poema y una rosa, que trajó de una tienda cercana, al lado de la puerta de Tony, abriéndola sólo un poco mientras dormía para que la viera a la mañana siguiente cuando despertase. El capitán se dispuso a dormir emocionado por la reacción que tendría su enamorado, tal vez no diría nada, pero le confesaría sus sentimientos como era debido.

Por su parte, Tony sólo soñaba con hacer lo que en verdad quería, pasar encima del muchacho, besarle y abrazarle, estar rodeado de esa atención que le fascinaba, pero que el mismo hechizo reprimía con una timidez desmedida.

Al despertar y caminar a la puerta se paró sobre unos papeles y notó la rosa a un lado, levantando ambos y leyendo en qué consistían sentía que su corazón se saldría de su pecho…quería correr a abrazarle y reclamarle por no haber compartido cama con él las noches anteriores, pero sabía la respuesta, lo echó de su cuarto porque no soportó la idea de compartir habitación con ese hombre… Tenía sus sentimientos aprisionados…no podía acercarse de ninguna manera sin hacer el ridículo o hacer que alguno de sus amigos le ayudará a llevarse a Steve de la habitación en la que estuviese. No era justo…el joven pensaría que ya no está interesado…o peor, que solo jugó con sus sentimientos y ya no le importaba. Todos esos sentimientos rondaban su cabeza, pero no había ninguna palabra que pudiera salir de sus labios relacionándose al tema. Suspirando se limitó a abrazar esa hermosa carta y poema con fuerza y dejar la rosa en el pequeño florero que traía, estaba más que feliz y complacido por esos pequeños detalles que aceleraban más su corazón, tomó aire y se dirigió a desayunar, aunque la verdad no tenía ánimos de preparar nada.

Mientras tanto, Steve había preparado café y buscó en esa cosa que llamaban internet para preparar donas con ayuda de Natasha, quería decorarlas a su gusto y que fueran de verdad deliciosas para su enamorado. Lleno de harina pero con una sonrisa en el rostro terminó de decorarlas y las puso en una caja al lado de una taza de café y un ramo de rosas de un color blanco como el más puro de sus sentimientos para marcharse de la cocina y que se encontrara su desayuno sorpresa.

Nuevamente el corazón de Tony se estremeció por tan hermoso gesto, ese muchacho definitivamente haría que su corazón reventara, el aire era pesado al igual de su deseo de decir lo que sentía, al estar los demás héroes cerca solo se limitó a esconder su rostro sonrojado entre sus manos y al cabo de unos minutos de sentirse inundado por esos sentimientos suaves y cálidos se dispuso a comer más que contento, y debía ser sincero, no eran las mejores donas que había comido, pero sin duda eran sus favoritas y las comería siempre si todas trajeran la tierna y chueca leyenda hecha con glaseado que decía “te amo” entre todas estas. Sólo acabó con el “te” porque comer tanta azúcar y chocolate tampoco le hacía bien, pero eso era lo que necesitaba para alegrar su día sobremanera.

Ya a la hora de la tarde, no creía ver a Tony para el almuerzo, siempre se encerraba en su laboratorio para hacer más armas para sus compañeros o preparar más prototipos para mejorar esa genial y poderosa armadura. No le gustaba la idea de que se saltara comidas…siempre pensó que su baja estatura y delgado cuerpo era porque no se alimentaba de manera adecuada y ya que el local de shawarma estaba arreglado era perfecto para llevarle un almuerzo junto con un reproductor de música que Natasha se dispuso a explicarle cómo se usaba por más de una hora. Al verle concentrado trabajando sonrió embobado para luego poner la canción que había escogido “Love Me Tender” de Elvis Presley que pensó quedaba perfecto con sus sentimientos. Después de todo este tiempo se puso al corriente con las canciones de distintas épocas y debía admitir que este cantante era su favorito. Dejó la comida a un lado de la grabadora y el reproductor y salió del lugar antes de que pudiera verle, sabría que se quedaría helado en el mismo sitio si notaba que llevaba más de treinta minutos solo observándole trabajar.  

El castaño escuchó la canción y no pudo evitar sonreír, de inmediato supo que el rubio había dejado esa hermosa melodía y el almuerzo que sabía que tanto le gustaba, comiéndolo con gusto mientras escuchaba esa canción y seguía trabajando el resto de la tarde.

Se sentía algo inmaduro por esos sentimientos que no dejaban de llenar su interior con varios suspiros y algunos jadeos; tanto tiempo manteniéndolos hacían que su libido quisiera salir con más fuerza.

Por su parte Steve sólo esperaba para el último detalle, debía escabullirse dentro del cuarto de Tony para esperarlo y poder bailar algo lento en su habitación, aunque la verdad no sabía bailar y tenía miedo de que gritara al verle, también estaba emocionado de hacer estas cosas con la persona que amaba. Además, a la luz de las velas debería relajarse un poco y con un buen traje elegante tal vez considere en no echarle del lugar.

Sólo por cualquier cosa le pidió a Natasha que vigilara de vez en cuando fuera del cuarto después de cierta hora para que Tony no hiciera un escándalo o saliera corriendo a pedir ayuda por alguna extraña razón, pero su intención jamás sería hacerle daño u obligarlo a algo que no desee.

Ya a la hora de dormir Steve sólo se dispuso a esperarlo con un ramo de rosas rojas en sus manos, sabía que tal vez había exagerado con tantas flores…pero quería demostrarle lo mucho que lo quería y le importaba, por lo que también le compró un perrito de felpa que había dejado en la cama con una nota que decía “Te amo” entre sus patitas.

Tony al entrar sólo quería salir corriendo, pero Natasha se encargó de cerrar y bloquear la puerta desde afuera antes de que los demás lo notaran, estaba emocionada por escuchar ese tierno o desfavorable desenlace.

Steve, lleno de ternura, sólo se dispuso a abrazar a su amado con mucho cariño, disculpándose por haber herido sus sentimientos, o hacer que su relación avanzara precipitadamente o por no respetarlo cuando estaban en público.

Las lágrimas brotaban de los ojos de Tony ahogando los sentimientos que de verdad quería decirle al rubio, que todo estaba bien y que él estaba más que feliz de  haberle conocido, de pasar tiempo con él, del amor que le demostraba y todos los detalles que tenía.

Hasta el momento en el que el capitán empezó a bailar lentamente una suave y tranquila melodía, hizo que el hombre de hierro lo abrazara más fuerte y así salir de ese hechizo que el dios del engaño impuso sobre él, gracias al incontenible amor que se tenían fue que Tony lo tomó del rostro con ambas manos para besarle los labios de manera suave, poco a poco se volvía más intenso, por todos esos momentos que su cuerpo se negó al estar cerca del rubio, pero su ser lo necesitaba.

El beso fue volviéndose más profundo y cariñoso, el capitán se tuvo que detener para solamente sonreír, no lo interrogaría ahora, sólo le daría todo el amor incondicional que tuvo que reprimir al no poder estar con su chico cuando quería.

El rubio ya con un corazón desenfrenado fue metiendo sus manos bajo la ropa de su novio, acariciando su espalda y abdomen, levantándola para quitarla y llenarle de besos el cuello mientras el más bajo se disponía a quitarle su saco, desajustar y deshacer su corbata y quitarle el cinturón junto con sus pantalones, ya no podía esperar más, quería entregarse como disculpa por haberle hecho esperar tantos días.

Lentamente se fue recostando en su cama para finalmente desabrocharle la camisa y acariciar ese marcado abdomen, apretando esos pectorales que le volvían loco.

Entre jadeos ambos se rozaban, abrazaban y acariciaban, no querían nada más que ese momento; sólo deseaban que el tiempo se detuviese toda esa noche para ponerse al tanto de todo lo que querían amarse y quererse.

El capitán se deshizo de su ropa interior y de la de su amado para abrirle un poco sus piernas mientras el castaño le besaba y mordía el cuello de manera desesperada, lo quería dentro, que lo saciara hasta el amanecer…o toda la vida, lo que él quisiera, sólo quería ser suyo nuevamente. Al sentir cómo la virilidad del rubio entró de un solo golpe empezó a gritar de gusto y placer, que fue la señal para Natasha de que ya todo estaba bien y podía ir a dormir; no sin antes poniéndose esos tapones para los oídos que Steve le regaló.
Su corazón e interior se regocijaban al sentir como su dueño los consentía como tanto quería, la sensación que le daba al entrar sólo causaba que sonoros gemidos y suspiros salieran de sus rojizos labios, sentía su cuerpo arder y sudar entre tanto placer mientras, sin esa intención, rasguñaba su espalda con fuerza y los dedos de sus pies se retorcían con sus piernas aprisionando las caderas del rubio mientras su cuerpo sólo rebotaba contra el de su amado.

Steve sentía que moría de felicidad al sentir y ver todas esas emociones reflejadas en las acciones y los ojos de su enamorado, sólo quería escucharlo gritar y gemir de placer el resto de la vida, sin duda ese era su sonido favorito que hacía sus sentidos vibrar y su miembro crecer, sentir como “el mayor” movía sus caderas rogando por más atención y más intensidad lograba que sus emociones y raciocinio se nublaran volviéndose cada vez más rudo, con deseos de seguir y seguir aunque su amado ya se había corrido…¿2, 3 veces?, la verdad ya no le importaba, aunque rogase que parara.

Nunca antes se había sentido más a gusto en su vida, física y emocionalmente se sentía más que lleno y feliz de marcar y ser marcado por el amor de su vida.

Ya a altas horas de la madrugada ninguno de los dos podía más, ambos exhaustos sólo cayeron dormidos mientras se abrazaban con fuerza, el castaño colocándose sobre el pecho de su amado rubio.

Al día siguiente…o tarde, la verdad la hora les tenía sin cuidado, ambos despertaron y se sonrieron de manera tierna, acariciando sus mejillas y luego sus labios para darse otro tierno beso.

Steve le preguntó a Tony qué fue lo que causó ese cambio de actitud, si se había equivocado de alguna manera. A lo que el mayor respondió que sólo fue simple timidez, besándole la frente con una tierna y feliz sonrisa, seguro de la persona con la que deseaba estar el resto de su vida.

—Te amo, Steve.

—Y yo a ti, Tony.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO! :3


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