1/1/18

¡Feliz Amigo Invisible, Kurumi-tan!

Para: Kurumi-tan
De: LynValo
Título: Una Promesa de Navidad
Pareja: Bruce Banner x Natasha Romanoff
Resumen: Sobre la Navidad, Bruce tiene presente sólo el caos que conlleva, pero con ayuda de Natasha, recordará lo más importante de la festividad.
Clasificación: Gen (todas las edades)
Advertencias: Ninguna
Renuncia: Los personajes que se mencionan son propiedad de Marvel. La historia es de su autora, y fue escrita sólo por entretenimiento.



*Una Promesa de Navidad*

La Navidad es para muchas personas alegre, brillante y encantadora, pero Bruce siempre había mirado el otro lado que conllevaba aquella celebración. La Navidad podría ser todo lo lindo, pero algo que definitivamente no era, es tranquila. Las tiendas se abarrotaban de gente desesperada por encontrar obsequios para cada uno de sus familiares, el estrés de los empleados era casi palpable al tener que lidiar con tal locura; las personas acostumbraban reunirse con familiares que no se agradaban unos a otros, o que preferían estar en algún otro lugar que ahí, tomando ponche de huevo y comiendo fruit cake pretendiendo que les gustaba, porque ¡a nadie le gusta el fruit cake! ¿Por qué siquiera continúan haciéndolo? Es como si te dieran un día completamente desagradable para después compensarlo con obsequios bajo el árbol, y ni siquiera acaba ahí porque seguro una gran cantidad de personas se decepcionaba de lo que les fue obsequiado. Eso es triste, después de todo el alboroto no habría algo que valiera la pena.

Bruce soltó un suspiro al recordar como cada año la negatividad de la navidad, pero tendría que deshacerse de esos pensamientos negativos porque luego de muchos años (tantos que no puede recordar con exactitud) volvería a participar en todo ese ritual meloso navideño. Y nadie lo había obligado, él aceptó de buena gana. ¿Cómo negarse a formar parte de eso con sus compañeros Avengers que ya eran su familia, además de que allí también se encontraba aquella persona especial que hacía que su corazón latiera alegre?

Todavía recuerda lo sorpresivo que fue cuando todos comenzaron a hablar respecto a hacer planes conjuntos para navidad. Sus amigos lo hablaron con tanto entusiasmo que supo que estaban siendo serios al respecto, y aunque él mismo no se sentía seguro de querer ser partícipe, cuando volteó a mirar a Natasha y notó que ella estaba igual de entusiasmada con la idea, Bruce se vio totalmente contagiado por el ánimo de todos. Por un momento se imaginó cómo sería todo, después de todo eran como una gran familia con buenos y malos momentos, pero había cariño ahí, y él llevaba unos meses de relación con Natasha. Qué mejor que compartir un momento así con sus amigos y la persona de la quién está enamorado.

Sin embargo, en cuanto más se acercaban a la fecha y comenzaba a crearse el caos en la ciudad, no podía dejar de pensar en todas las fallas, porque él padece más grave una situación de estrés que cualquier otra persona, eso es claro. ¿Cómo iba a acercarse a una tienda para comprar los obsequios sin que el caos de gente le hiciera estallar y apareciera Hulk? Oh, imagínense eso, no sólo la navidad de The Avengers estaría arruinada, seguramente la de muchos que estuvieran en su camino.

Así estuvo, sólo quejándose consigo mismo para que nadie lo más lo notara. Pero entonces llegó el día 24 de diciembre y aquí fue donde se reprendió por no haber comprado los regalos con antelación. Y también muy tarde pensó en comprarlos en línea, ya que el envío obviamente tardaría unos días.

Tal vez este descuido se debió a que se concentró en un sólo obsequio; el de Natasha, que aunque éste sí lo compró con anticipación, el significado de éste y todos los pensamientos en torno que si le gustaría a su novia y qué pensaría de ello, tuvieron muy distraído a Bruce. Y he aquí las consecuencias.

Muy bien, es 24 de diciembre por la mañana, todavía puede conseguirles algo a sus amigos si se da prisa. Debería de salir ya, antes de que todos estén despiertos y no sea tan difícil escabullirse sin que los demás lo noten. Aunque de cualquier modo FRIDAY avisará que salió de la torre cuando alguien pregunte por él.

Estaba listo para salir cuando hubo alguien que llamaba a la puerta de su habitación, y al abrirla se encontró con Natasha. La hermosa pelirroja le sonrió en seguida y él correspondió al gesto para después darle los buenos días, y en seguida ella se acercó para dejarle un dulce beso en los labios.

—Es bueno ver que ya te alistaste — le dijo Natasha—. Porque tenemos que ir por el árbol.

—¿Ah sí? — bueno, al menos ahí estaba su escape de la torre sin problemas, pero ya estando fuera no podría huir de Natasha, estaba seguro, además que no sería capaz de abandonarla en la misión de ir juntos por el árbol.

—Sí. Le dije a los demás que nosotros nos encargaríamos de ir a buscarlo. ¿Estás de acuerdo?

—Claro — le sonrió para que ella no dudara de que estaba totalmente metido en todo esto de la celebración de navidad. Natasha no podría saber que todavía no compraba obsequios, porque parecería que él no quería formar parte de ellos, no quería arruinarle el momento a ella, ni a ninguno de sus amigos. Dios, si Natasha estaba más entusiasmada de lo que quería pretender, porque hasta habían acordado los días pasados no compartir habitación para que así no vieran los obsequios que iban comprando y entonces mantener la sorpresa.

—Entonces vayamos — le tomó de la mano y así se fueron por el pasillo.

Tomaron una camioneta para que fuese más sencillo transportar el árbol una vez que lo hayan comprado, y así salieron rumbo a esa misión. Durante el trayecto Natasha seguía con una leve sonrisa y esa vibra alegre, lo cual era un poco extraño, casi se sentía como si nunca nada malo le haya sucedido, como si sólo hubiera excelentes razones para estar aquí. Bruce la miraba embobado, casi sin prestar atención a su despreocupada charla, y todo porque ese simple momento y esa vibra que de ella venía, le hacía sentir muy bien. Había pequeños momentos tan simples que siempre le recordaban lo afortunado que era tener al Natasha a su lado, y lo mucho que debía de estar agradecido de que ella no se hubiera rendido ante todas las dudas e inseguridades que a él lo invadieron cuando pretendieron acercarse uno al otro. Natasha era tan fuerte en todo sentido, demostrándole que no debían rendirse ante el primer obstáculo en su relación, ni en los que posteriormente pudieran surgir. Lo que ambos compartían es tan fuerte e importante, que Bruce no quiere que se pierda, y es por ello que está tan agradecido de la fortaleza de Natasha que le provoca a él mismo no querer rendirse fácilmente. Así que por todo esto, no echaría a perder la celebración, pero necesitaba su ayuda.

—¿Qué? — por fin preguntó Natasha cuando notó la persistente mirada de Bruce en ella.

—Nada.

 — ¿Estás bien? — le cuestionó entre curiosa y divertida.

—Sí, es sólo que... —. Bruce tomo un respiró, la pelirroja volvió a desviar fugazmente su mirada del camino mientras conducía, sólo para mirarle y animarlo a continuar—, aún no he comprado los obsequios.

—¿Es en serio? — Natasha abrió un poco más los párpados. No parecía molesta, pero si sorprendida.

—Sí.

—¿Por qué?

—Me distraje. Es decir, no sabía qué comprar, y después cuando intentaba acercarme a una tienda, todo parecía un desastre. Nat, incluso había gente gritándose una a otra y peleándose por un peluche de pingüino—  suspiró—. No estaba seguro de poder soportarlo sin crear un desastre.

—Lo sé, es terrible hacer las compras—, se giró rápidamente para sonreírle—. Pero, hey, nos hemos enfrentado a cosas mucho peores, ¿no crees? Y estoy segura de que podrás atravesar esto sin que se haya que recurrir al Código Verde.

—No estoy tan seguro. Tal vez si tengo ayuda— le miró con un toque ingenuo, a lo que Natasha le sonrió más tiernamente.

—Sabes que estaré allí para ti. Y si ahora quieres que te acompañe a comprar obsequios, lo haré. Aunque eso arruine un poco la sorpresa.

—No lo arruinará— le aseguró—. Tu obsequio es el único que no tengo que comprar, porque ya lo he hecho con mucha anticipación.

—¡Oh, qué bien!— su emoción volvió a manifestarse tan transparentemente que provocó que Bruce soltara una suave risita.

****

Elegir el árbol “perfecto” estaba resultando complicado. En su búsqueda había visto árboles con hojas espesas, realmente hermosos, pero no eran tan altos; y también los había realmente altos, pero no lo suficientemente frondosos. Necesitaban un árbol precioso, que realmente destacara en el gran espacio que tenían en la sala común en la Avenger Tower. Hasta que finalmente encontraron uno que cumplía con sus expectativas.

Y una vez con el árbol comprado, habría que ir a hacer las compras que Bruce había retardado tanto. Y si en días pasado cada plaza y centro comercial era un caos de gente, este día lo era más. Bruce casi se echa para atrás, incluso comenzó a considerar el darle a todos un vale por un abrazo, o por alguna tarea, algo realmente tonto. Natasha tomó su mano y le dio un apretón para tranquilizarlo y recordarle que ella estaba ahí con él.

—Estará bien— Natasha le aseguro—. Estas personas no quieren hacerte daño, ni a ti ni a nadie más, sólo están un poco histéricas por el momento, pero son inofensivas. Además, se están enfrentando a este caos al igual que tú, para llevarle algo lindo a sus seres querido. ¿Qué dices? ¿Vale la pena?

—Vale la pena— se decidió. Dio unas cuantas respiraciones profundas y se adentró a la primera tienda que eligieron.

Estando dentro las cosas se complicaban, porque entre todas las opciones, ahora no tenía ni la más mínima idea de lo que sería bueno comprar para cada uno de sus amigos. Había demasiado; ropa, accesorios, tabletas y celulares, relojes, joyería, juguetes y cosas realmente inútiles pero con temática navideña, entre otras cosas. Estaba consciente de que el precio del obsequio no sería juzgado, no es lo relevante, estaría bien si compraba algo de unos pocos dólares, pero lo significativo vendría del detalle, algo que demostrará que realmente estaba pensando en sus compañeros cuando lo compró, algo que le recordará a cada uno de ellos, algo incluso... divertido.

Natasha le estaba acompañando, estaba ahí siendo su apoyo, pero en definitiva no le ayudaría con la elección de los obsequios,  porque sería hacer trampa. Bruce lo entendía, tendría que esforzarse, en verdad meterse en todo sentido en la celebración. Así que esa sería la primera vez que Bruce pasaría demasiado tiempo en una tienda, al menos más tiempo del que está acostumbrado. Pero al final valdría la pena, ¿cierto?

****

Cuando volvieron a la torre se encontraron con adornos por todas partes. No habían preparado nada porque la mayoría estuvieron ocupados los días anteriores, tanto en asuntos como equipo, como individuales, pero se habían prometido pasar Nochebuena y navidad juntos. Habían acordado que se lo merecían luego de todo lo que tienen que pasar en cada misión, después de todo no les haría ningún daño recordar y volver a sentir la experiencia de tal fecha como cuando eran niños, incluso para algunos de ellos el participar en esa celebración sería completamente nuevo.

Entonces ahí estaban, todos acomodando algún adorno, o desenredando luces con la mayor paciencia posible. Incluso Thor les estaba acompañando y fue él quien inmediatamente se ofreció a llevar el árbol hasta el lugar adecuado en la sala común. El asgardiano lucía tan entusiasmado como todos, escuchando atento y muy entretenido cuando Clint o Sam le platicaban más acerca de la navidad y sus tradiciones.

Tony había terminado de colocar las medias que correspondían a cada uno de ellos, y entonces giró a mirar al árbol que Thor intentaba acomodar en su mejor ángulo. Stark pareció satisfecho con ello, y Bruce se sintió aliviado de que el árbol que él y Natasha eligieron cumplió con las expectativas de Tony, si no seguro hubiera insistido en ir a buscar uno mejor.

—Se verá increíble cuando esté con las esferas y las luces— comentó Tony.

—¿Éstas?— Thor preguntó, a la vez que tomaba una de las esferas de las cajas que estaban alrededor, pero su agarre no fue nada delicado, por lo que accidentalmente rompió la esfera en su mano. Tony frunció el ceño.

—¡Carajo, Thor!

—¡Lenguaje!— Steve no pudo evitar intervenir, casi por reflejo.

—¡Cap, no comiences! Si lo haces te tocará desenredar todas las luces— Tony le amenazó, como si fuese algo demasiado terrible, aunque, ¿probablemente lo era?

—Las tienes que tomar con cuidado, son algo frágiles Wanda le explicó a Thor, ignorando la “pelea” de Tony y Steve, nada en verdad serio—. Y se colocan así continuó mostrándole.

—Ven, ayudemos a adornar el árbol— Natasha le dijo a Bruce, tomándole del brazo y también para los dos una de las cajas llenas de esferas y comenzar a colocarlas.

Toda la mañana y parte de la tarde se les fue adornando. Después cada uno de ellos se fue a descansar, o a terminar de envolver los obsequios, o comenzar a alistarse para la reunión de la noche. Lo que sea que quisieran hacer antes de volver de reunirse. Por supuesto que Bruce fue ese que tuvo que apurarse para envolver los obsequios, afortunadamente Natasha volvía a ayudarle. Pocos minutos después, volvían separarse para ahora sí alistarse para más tarde.

Con mucho cuidado de no ser visto, Bruce se escabullo hasta la sala donde estaba el árbol y colocar los obsequios que él compró junto al resto, no quería que alguien que lo viera intuyera que todo lo acaba de hacer, aunque fuese la verdad.

****

En la noche todos estaban de vuelta juntos. Conversaban, bebían champagne, probaban los bocadillos, parecían estarla pasando bien, y era casi como cualquier otra fiesta que habían organizado, con la excepción de que ahora era más íntima, pues sólo se encontraban Wanda, Clint, Thor, Sam, Vision, Tony, Rhodey, Steve, Maria, Natasha y Bruce; además de que la música que estaban escuchando eran los temas clásicos de navidad, y también estaban rodeados de luces y adornos navideños. Su charla se centraba en sus anécdotas navideñas de la infancia, momentos divertidos y obsequios que recordaban.

Cuando el alcohol comenzó a hacer efecto en varios de ellos, todo fue más divertido, pues Tony se puso a cantar junto con Sam, y hacían un dueto muy entretenido. Bruce casi estaba seguro de que no se había divertido tanto en mucho tiempo. Natasha lucía tan relajada, encantadora y feliz, que le hacía desear que esa noche durara para siempre.

Así fueron pasando las horas, hasta que el resto también se fue relajando, quizá por los tragos de más o simplemente por el ambiente tan tranquilo que les rodeaba, pero fueron cayendo en todos los sofás. Natasha se recargaba en uno de sus hombros mientras ambos sonreían y miraban a los que se pusieron borrachos caer agotados y todavía riendo de cualquier cosa.

—¿Ya podemos abrir los obsequios? — preguntó Clint, sentado en el suelo y con su cabeza recargada en el asiento del sofá más cercano.

—Es de madrugada, ¡así que ya es navidad!— explicó Rhodey.

—Yeeey—  celebró Tony, demasiado infantil. Seguidamente rió y fue el primero en acercarse al árbol.

—Vamos— Maria animó a los demás a que también se acercaran, entonces todos fueron.

—De acuerdo, hay que repartirlos con orden— propuso Natasha, pues Tony, Thor, Clint y Sam parecían niños pequeños demasiado impacientes por recibir lo que les correspondía.

Sentados en el piso, cerca del árbol, todos fueron abriendo sus obsequios. Hubo risitas, exclamaciones de sorpresa, y muchos “gracias” expresados unos a otros. Al parecer todos estaban contentos con lo que les había sido entregado.

Bruce dejó al último el obsequio que tenía la nota de Natasha, y ésta también dejó al último el regalo que él le entregó. Banner no terminó de abrir el obsequió porque quedó mirando a Natasha, quería ver la reacción al ver lo que eligió para ella, esperaba que le gustara. Después de rasgar el papel, la pelirroja abrió la delgada caja alargada y así se encontró con un collar. Un hermoso collar que provocó que sus ojos brillaran por el reflejo de éste. Levantó el rostro para encontrarse con la mirada de Bruce y le sonrió, casi en seguida se acercó a abrazarle y dejarle suaves besos.  

—¡Es precioso!— exclamó— Muchas gracias.

—Me alegra que te haya gustado— Bruce sonrió, aunque seguía nervioso, porque en realidad todavía habría más. Lo había estado pensando con detenimiento, y estaba convencido de hacerlo, y ese día parecía ser el correcto.

—Me encantó.

—Yo… en realidad, eso no es todo— se animó a decirle. Natasha lo miró atenta, esperando a que continuase, pero Bruce se dio cuenta que todavía estaban junto a al resto de sus amigos— ¿Podemos ir a…?

—Claro— ella de inmediato entendió, y sonriéndole con confianza, se puso en pie y él le siguió.

Caminaron rumbo a la habitación de Natasha. Ella parecía todavía tan relajada y contenta, mientras que Bruce sentía casi el nerviosismo de un adolescente enamorado por primera vez. Al llegar, Natasha cerró la puerta y se sentó al borde de la cama esperando pacientemente por lo que Bruce tenía que decirle.

—Yo te tengo algo más— Bruce le confesó, Natasha pareció sorprendida pero siguió esperando. Entonces Bruce sacó de su bolsillo otra caja, sólo que ésta no estaba envuelta en papel brillante y era más pequeña. Estuvo seguro que Natasha reconoció en seguida de qué se trataba, sin embargo, la relevancia del obsequio se manifestó hasta que él se la entregó y ella al abrirla pudo ver directamente lo que había dentro: un anillo, de oro blanco. Una banda lisa brillante, pero en el centro tenía pequeños diamantes.

—¿Es un anillo de…?

—Sé que es muy pronto. No quiero espantarte— habló cuando la voz de Natasha se apagó y quedó mirando el anillo en la caja—. Esto es porque estar a tu lado ha sido realmente maravilloso, tú significas tanto para mí. Eres la persona que me calma, que me hace sonreír, la persona que me hizo darle una segunda oportunidad a todo. Y te amo por todo esto, y por mucho más que aun no sé cómo explicar. Quiero que este anillo sea la prueba física de lo mucho que te amo, de lo importante que eres para mí. Sé que hay veces en que parece que vuelvo a dudar, Nat, no soy tan fuerte como tú, pero te aseguro que no dejaré que esto que tenemos se desmorone. Así que quiero que este anillo también sea una promesa de  que voy a estar a tu lado tanto como tú lo quieras.

—Bruce…

—Tal vez es demasiado, lo sé. Lo siento— bajó la mirada, pero entonces Natasha se puso en pie y camino hasta estar frente a él, muy cerca. El asombro permanecía en su mirada, pero también habían vuelto la sonrisa, y el gesto amoroso.

—No te disculpes— le dijo con determinación, con su voz firme, lo que provocó que Bruce le volviera a mirar directamente—. No has abierto mi obsequio.

—¿Qué?

—Abre el obsequió que te di— demandó, con una sonrisa pintando sus labios. Bruce se dio cuenta de que todavía sostenía la caja sin abrir de aquel regalo. Era casi plana y no tan larga, casi del mismo tamaño de la caja donde había venido el collar que ahora colgaba del cuello de Natasha. Cuando la abrió se dio cuenta de que había una llave ahí dentro. Una sola llave, nada más, sólo una llave. Miró confundido a Natasha.

—Cuando trabajaba en SHIELD, pasaba la mayor parte del tiempo en misiones, y cuando no estaba en alguna de éstas, de cualquier modo tenía que permanecer en las instalaciones; entrenando a nuevos reclutas, haciendo informes, y más. Esa era mi vida—. Natasha comenzó a explicarle con tranquilidad—- Pero incluso yo tenía momentos en que no podía soportarlo, quería simplemente algo más normal, común, simple. Una vida tranquila. Así que me iba por unos pocos días a vivir de manera simple. Tengo una casa pequeña en los suburbios. Es ahí donde todo ese tiempo y todavía ahora sigo escapando cuando creo que no puedo soportarlo más. Y ahora…, ahora también quiero compartir eso contigo, porque tú eres más, tú no formas parte de lo que quiero escapar. Yo quiero escapar contigo, los dos, cada que lo necesitemos. Quiero estar contigo siempre… Así que el significado de este anillo no es muy pronto o demasiado. Es perfecto. Al igual que quiero que sea perfecto esto que te doy.

—La llave es… — Bruce ahora estaba sin palabras, pero el nerviosismo y las inseguridades habían vuelto a desvanecerse, dejando en su lugar un sentimiento de calma.

—Es de esa casa, nuestra casa.

—Nat, Dios mío, esto es... — Bruce soltó un suspiro, y una enorme sonrisa apareció en sus labios, al igual que en los de Natasha—. Te amo.

—También te amo.

Ambos compartieron un beso lleno de felicidad, confianza y amor. El tipo de sentimiento que ninguno de los dos había experimentado antes. El tipo de sentimiento que a partir de ahora les haría mucho más fuertes.

*FIN*

1 comentario:

  1. Es demasiado bonito y adorable y awwwww!!! ♥ Mil gracias a Lyn y a ti Látex que hiciste éste intercambio :3

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