1/1/18

¡Feliz Amigo Invisible, Carmen Vázquez!



Para: Carmen Vázquez
De: Karelin Ólafsðóttir
Título: Estos Tiempos
Pareja: Steve Rogers x T`Challa
Resumen:  El rey T´Challa y el Capitán Rogers finalmente expondrán sus sentimientos durante la celebración de Navidad en Wakanda.
Clasificación: Mayores de 18 años
Advertencias: Lemon
Renuncia: Todos los personajes pertenecen a Marvel Studios.

Art by Karelin Ólafsðóttir

*Estos Tiempos*


Diciembre era siempre, en Wakanda, una temporada en la que apenas y bajaba la temperatura. Mínimas de diez grados celcius y máximas de hasta treinta grados, en realidad ni siquiera parecía que el invierno estuviera próximo. Era tan común para T’Challa, hombre tan serio como falto de expresión, que Navidad o cualquier otra fecha de aquellas que se celebraban durante ese mes no era algo maravilloso, para nada. La navidad no era algo que le entusiasmara, pues su pueblo no tenía costumbres tan intensas como los americanos las tenían. Para la navidad, una cena familiar era suficiente, más similar a lo que era el Yule en los países germanos, y era cierto que los adornos no podían faltar por culpa de la cultura del occidente, pero Santa Claus o cualquier otro concepto de ese estilo solo eran imágenes, nada representativo. El ahora rey wakandiano tenía menos ánimos de celebrar una fecha como esa en tales circunstancias. Es decir, su padre estaba por cumplir su primer año de haber fallecido, y la melancolía y el sentimiento de rencor prevalecían en su corazón, y no dejaban lugar a algún sentimiento cálido.

Paseaba por todo su reino con la mirada seria, perdida en el horizonte e imponiendo todo el respeto que su linaje real acreditaba. La gente de los alrededores le hacía reverencia y le deseaba feliz Yule, y de vez en cuando su majestad les devolvía el saludo con una sonrisa sincera, pero apagada. No eran buenos tiempos para T’Challa. Por la cabeza no le rondaban más que conflictos, además de los sentimientos encontrados respecto a la muerte de su padre. Lo malo de ser de la realeza es que estaba obligado al contacto social, y no es que no tuviera las habilidades para ello, simplemente no se le apetecía mientras andaba de ese humor. Para no perder la costumbre de todos los años, organizó un banquete en su palacio para todos sus siervos y sus allegados, para celebrar las festividades como era debido y tal vez ayudarle a bajar todo el estrés que cargaba. La gente sabía que el rey no estaba anímicamente bien, y se preocupaban por él. Así que entre los invitados no faltó quien le abrazara y le llevara regalos y una ofrenda para su padre.

La gente invitada era muy distinguida. Personas con alto rango militar, gente de su linaje real, amigos de gran importancia, y entre esas amistades se podía destacar a una persona. Alto, rubio, con una barba que comenzaba a crecer. Steve Rogers, obviamente con un traje prestado, caminaba por el amplio salón buscando a T’Challa. Grande, tonto y tímido, así andaba en ese momento el capitán entre la gente, sin conocer a nadie, y tampoco sin temer de nadie. Estaba en territorio neutral, terrenos de paz, y se sentía el ambiente jovial entre la realeza wakandiana. El baile estaba por comenzar, el gran tronco de las cosechas ya se había prendido fuego y ahora la gente bailaba alrededor de la chimenea, música en vivo, los tambores resonando, el licor de frutas no faltaba aquí y allá, y menos la comida rica en aves exóticas. Todo un festín, una gran fiesta, como esas a las que Steve nunca frecuentó. Y como un ratoncillo se escabullía entre la gente, hasta que finalmente dio con la persona que buscaba. Sabía dónde encontrarlo, sabía su estado de ánimo y sabía que no se uniría a toda la gente que bailaba y cantaba. Lo encontró en un gran ventanal, mirando al horizonte, como todas las veces que había ido a Wakanda en ese año. Puso una mano sobre su hombro, y pintó la sonrisa más cálida que tenía.

¿Admirando la noche?— comentó el rubio, y T’Challa se dio la vuelta para mirarle. Su rostro cambió de la seriedad a la tranquilidad cuando lo reconoció, y le abrazó para recibirlo con ánimos.

Me da gusto que hayas venido dijo el wakandiano—. Pensé por un momento que preferirías pasarlo...

¿Solo? completó el otro—. No te mentiré... Lo pensé. Estos tiempos son difíciles...—. Steve caminó para estar a un lado del rey, y su mirada viajó entonces hacia afuera de la ventana—. Y por lo mismo es complicado mantener amigos cerca. Por eso creí que sería mejor estar aquí, majestad—. Lo miró de reojo, levantando una ceja—.Por otro lado, yo te imaginaba justo como te encontré. Aislado de la fiesta, mirando al exterior, y pensando en cualquier cosa menos en el ahora.

T'Challa sonrió con ironía, y bajó la mirada. 

Empieza a conocerme mejor, capitán—. Y se apartó de la ventana para caminar con tranquilidad por las orillas del salón, para no meterse de lleno en la fiesta—. En estos tiempos no cualquier compañía me entusiasma. Debes saber que este banquete lo organicé en memoria de mi padre. Él adoraba esta clase de cosas, las fiestas, la familia, convivir con su pueblo. Yo aún no siento la añoranza de esas cosas—. Afortunadamente pasó un mesero, y tomó dos copas de licor, una para él y otra para su compañero—. Tal vez es que... aún no asimilo que mi padre ya no está aquí... Desearía su compañía en este momento. Pero en cambio te tengo a ti. No es igual, pero se siente bien—. Esta vez sonrió de forma sincera para mirar al capitán a los ojos con gran intensidad—. Gracias por venir, Steve. Tu compañía es una de las pocas que me agrada en estos tiempos.

Y por alguna razón, Steve no pudo dejar de mirarle a los ojos por unos eternos segundos. Se perdió en esa mirada intensa, y cuando se dio cuenta de ello, sonrió y bajó el rostro para observar el suelo con particular entusiasmo, tratando más bien de reorganizar sus pensamientos. Curiosa reacción, similar a la de una jovencita que es cortejada en tiempos de la segunda guerra.

No es nada. Creo que ambos necesitamos una compañía grata. La soledad es algo peligroso, majestad. Nadie merece estar solo—. Continuaron caminando, T'Challa seguía guiando el camino de ambos, y finalmente desaparecieron del salón principal para ir hacia uno de los elevadores—. Tuve la fortuna de no estar solo durante gran parte de mi vida. Bucky estuvo a mi lado siempre. Y pienso que tú no deberías estarlo. No deberías cargar con todos esos problemas por tu cuenta, y no me refiero a los asuntos de guerra, esos los llevas con tus ministros y generales. Pero lo sentimental...— se quedó serio por unos instantes dentro del elevador. A través del cristal veían a la luna iluminando la selva wakandiana, la cascada relucía como si diamantes cayeran de ella, y el viento arrullaba a los árboles que se mecían al ritmo de su canto—. Puedes contar conmigo, ya sea un consejo, o simplemente necesites desahogarte. Es lo menos que puedo ofrecerte luego de todo lo que has hecho por mí y por Bucky.

Era extraño, pero cada que Steve mencionaba el nombre de Bucky las ganas de sonreír se le esfumaban un poco, y en su lugar aparecía una curiosa sensación en el pecho. Bueno, en realidad no era tan extraño, y T'Challa lo sabía. Otro de los sentimientos encontrados que luchaban en su interior era precisamente eso nuevo que ya surgía por el capitán, cuando estaba en su compañía y conversaba con él. Ya disfrutaba de aquellos paseos por la tarde en su palacio acompañado de él y conversando, y era grato poder ayudarle con ese amigo suyo, era solo que... podría decirse que Steve quería mucho a Bucky, y eso le causaba conflictos porque sentía algo más que un sentimiento amistoso hacia el rubio. No eran tiempos para doblegarse ante algo así, y por lo mismo esa noche pensaba mover sus piezas de ajedrez para resolver ese asunto dentro suyo de una vez por todas y continuar con su vida.

Luego de introducir su código personal en el elevador y tras un examen de retina, por fin llegaron al penthouse, en el cual se encontraba Bucky congelado. Ambos estaban silenciosos, y el wakandiano observó a Rogers caminar hacia la cápsula en la que su amigo estaba. Pasaron varios minutos de silencio. T’Challa desde un rincón con los brazos cruzados pensaba en su siguiente jugada, mientras Steve se perdía en sus pensamientos.

Feliz navidad, Bucky... murmuró el rubio, y llevó una mano a la cápsula—. Te prometo que algún día podrás estar libre por el mundo, tener una vida tranquila y feliz... Viejo amigo...—. Su rostro era completamente serio mientras observaba a Bucky inconsciente. 

El rey se acercó entonces y posó una mano sobre su hombro a modo de consuelo. Pero su seriedad estuvo a punto de quebrantarse cuando Steve le miró con ojos vidriosos. Se miraron por un largo tiempo, hasta que el rubio no pudo más, y flaqueó frente a T'Challa. El cuerpo del capitán, por inercia, se impulsó hacia adelante y su frente se apoyó sobre el hombro ajeno, sollozando por lo bajo. El hombre de la realeza no supo cómo actuar entonces, la pequeña estrategia que había trazado se esfumó, y serio como era no se sentía apto para dar un consuelo mayor que el que una palmada en el hombro podía ofrecer. Sin embargo, sus brazos cedieron lentamente y abrazaron al rubio. Steve, por su parte, al sentir el abrazo se aferró al rey como un niño. Fue cosa de minutos, T'Challa ladeó la cabeza para recostar su mejilla en los cabellos dorados, una de sus manos acariciaban la espalda del capitán, y este se notaba más tranquilo.

Se separó un poco de él para observarlo mejor, y se le antojó adorable con aquella mirada triste y los párpados rojizos por el llanto. La mano que acariciaba su espalda ahora viajó a sus mejillas para limpiarle las lágrimas en silencio. Tal vez fue su idea, pero le pareció sentir a Steve estremecerse por su contacto. Así pasaron otro par de segundos, hasta que los sentimientos del wakandiano vencieron en ese breve momento de debilidad, y acercó su rostro al ajeno. El capitán se quedó quieto, sin replicar nada, y sus ojos se cerraron a la vez que el rostro de su rey se acercó al propio, y sus labios se unieron en un beso suave, casto, que no buscaba más que consolar. Un breve contacto que fue seguido de otro. Y el beso se prolongó por otro rato conservándose igual de cálido, hasta que decidieron mirarse de nuevo.

Todo va a estar bien murmuró T'Challa, y pegó la frente a la del rubio.

Steve suspiró y cerró los ojos, simplemente dejándose llevar por aquel sentimiento que hacía mucho estaba presente, pero que no había tomado por importante. No parecían tiempos para amar, pero ahora se pintaba como lo más conveniente. Y ambos decidieron que así sería.

******

En la oscuridad de la habitación, la única luz que rompía las penumbras era aquella que se colaba por un pequeño espacio entre cortina y cortina. La luna filtraba delicadas hebras plateadas que iluminaban vagamente los rostros de las dos personas que se encontraban dentro en pleno ritual de amor. Un beso tras otro, algo que había iniciado cálido fue subiendo de tono y ahora participaban las lenguas de ambos, la realeza dominando por sobre el soldado. Hasta que les faltó el aire no se separaron, y aun así entre jadeos que buscaban oxígeno el rey continuó colonizando la piel de Steve, viajando a besos desde su maxilar hasta su cuello, y con sus manos combatiendo la estorbosa ropa que se interponía en su camino. Desabotonó con agilidad la camisa de vestir del rubio hombre y pronto le despojó de ella. La piel blanca de su torso quedó completamente expuesta, y las mejillas del capitán se tiñeron de rojo ante el pudor que eso le causó. T’Challa se encargó de cubrir cada milímetro de piel que sus labios encontraban, y en aquellos pequeños botones de fresa dedicó un tiempo a mimarlos con la lengua y a deleitarse de los sutiles gemiditos que Steve profería por lo bajo. Bajo la piel morena de sus manos sentía temblar el cuerpo ajeno y esto le ocasionaba ciertas reacciones en la entrepierna. Tuvo que subir a besarle de nuevo para poder comenzar a quitarse sus propias prendas superiores. El americano ya se estaba caldeando lo suficiente como para empezar a actuar por iniciativa propia, así que en seguida llevó las manos a las vestiduras de T’Challa para ayudarle a quitárselas. Con desesperación esas manos blancas se abrieron paso entre la tela de la ropa hasta que sintieron la firme musculatura de los pectorales del rey.

Sus caderas se frotaban entre sí, y el bulto entre las piernas de ambos crecía cada vez más. El wakandiano fue jalando al rubio con sutileza hasta recostarlo en la cama, en donde le quitó el pantalón y dejó expuesta la erección que se levantaba con timidez frente a él. Una caricia a lo largo del tronco bastó para hacer que Steve se estremeciera. Pronto la caricia se transformó en una masturbación completa, y después en una felación. Primero la lengua saboreando el glande rosado y húmedo, luego bajando por el cuerpo del pene hasta el escroto y de vuelta a la cabeza, hasta que se metió la punta a la boca. Rogers no hallaba dónde meter el rostro, se lo cubría con las manos intentando contener los gimoteos de placer, pero se sentía tan bien que era casi imposible. Su espalda se tensaba y lo mantenía rígido en la cama, tratando de controlar esa oleada de placer que le golpeaba con fuerza, y es que no llegaban a la parte más intensa. T’Challa se desabotonó su propio pantalón, mostrando su virilidad imponente y empujando ligeramente su cadera para rozarla con el sexo ajeno. Los tomó a ambos con una mano y los masturbó en conjunto. No se decían nada, todo se limitaba a los sonidos que emitían, y el wakandiano no retiraba su mirada del rostro del americano.

Ya fuera por el calor de la noche o por la temperatura de ambos cuerpos, pero los dos comenzaban a sudar, y se les notaba en la piel que brillaba como perlas en la superficie. Lo siguiente que hizo el rey fue ensalivarse los dedos para preparar a Steve. Un dedo tras otro, poco a poco le fue dilatando, y a cada dedo el capitán siseaba hasta que se acostumbraba a la intromisión. Fue difícil, pues el soldado estaba tenso, pero no fue imposible. Con unos besos en los labios lo relajó lo suficiente, y entonces T’Challa guió su erección hacia la cavidad dilatada, y se empujó con cuidado. Poco a poco, primero la cabeza, y luego el resto del falo, entraron lentamente. Steve se retorcía en la cama, era doloroso, pero placentero a la vez, una mezcla muy extraña. T’Challa estaba siendo muy gentil, lo hacía con paciencia a pesar de que su propio miembro dolía de lo necesitado que estaba, y cuando estuvo completamente adentro jadeó de lo placentero que era que las paredes ajenas estrangularan su pene. Unos cuantos besos después decidió empezar a moverse, lento y con cuidado. Primero en círculos para que Steve terminara de acostumbrarse, y después adelante y atrás, de a poco saliendo y entrando. Las estocadas eran cortas y lentas, y conforme pasaba el tiempo se hicieron más intensas, al igual que los gemidos del capitán. Su rostro era completamente rojo, y sus manos apretaban las sábanas, sus ojos estaban vidriosos por el placer, y esa visión era fascinante para el wakandiano.

Las estocadas se transformaron en embestidas. T’Challa tomó con firmeza las caderas del soldado y se impulsó con más fuerza para martillear aquel punto sensible en él. 

Gemía agudo, no podía contenerlo, su próstata era golpeada de forma deliciosa y su cuerpo por entero temblaba a cada golpe. La fuerza de las piernas se le había escapado, y el rey las sostenía en el aire en su lugar. Los pies de Steve se estiraban en punta por lo rico que se sentía aquel vaivén. Su pene daba respingos, y anunciaba que estaba próximo a correrse. 

T’Challa gruñía intensamente, se sentía en la gloria cada que su falo hacía fricción en esa virginal cavidad, húmeda y apretada. Finalmente, llegaron al punto cúspide del acto, y ambos derramaron su semilla, Steve sobre su propio vientre, y T’Challa en el interior del rubio. Un acto maravilloso, y algo que ambos habían añorado desde ese primer beso en navidad. Era la primera vez que hacían el amor, y también la primera vez que Steve tenía relaciones sexuales. Ambos querían que fuera un momento especial, y así fue. Todo ese día había sido un cortejo para llegar a la noche. Ahora, ambos yacían en la amplia cama del rey, cansados, sudorosos y pegajosos, y disfrutaban del post-orgasmo con besos cálidos y caricias. Pronto el sueño les vencería y caerían dormidos, acunados de la luz de la luna que había sido testigo de su amor esa noche.

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Para Carmen V., de Karelin Ólafsðóttir:

Debo admitir que la tuve muy difícil con esta ship, nunca me había imaginado a estos dos juntos, y sigo sin imaginármelos, pero creo que pueden funcionar. Como no tienen un vínculo sentimental, me fue aún más difícil intentar generarles uno, porque bueno, yo trabajo siempre con base en los sentimientos. Debes saber que me senté una tarde a escribir y recurrí a la música de Ed Sheeran para inspirarme (xD) so, el fanfic me salió un poco fluffy, con un ligero toque de hurt/comfort que no era intencional, pero supongo que me salió por inercia (es lo que generalmente escribo).

Personalmente siento que no ha sido el mejor lemon que he escrito, pero la verdad en los fanfics es muy difícil que yo escriba este género, por el mismo asunto de que me baso más en sentimientos. Sin embargo, intenté que fuera lo más descriptivo posible, cabe destacar que el lemon en este fic no ocurre el mismo día que se declaran el uno al otro, sino tiempo después cuando ya maduró su relación, para que tenga algo de sentido.

A pesar de estos detalles, deseo que lo disfrutes o hayas disfrutado. Te adjunto, además, un pequeño fanart de mi autoría. Es en realidad es un sketch que hice porque un compañero de clases me prestó su iPad y aproveché para garabatear algo en digital. No es lo más bonito, ni tampoco tiene que ver con el fic. En realidad lo hice luego de ver el trailer de Infinity War y pensar en la ship que pediste. Sin embargo es un pequeño detalle para que disfrutes aún más de esta ship.

Espero que hayas pasado una feliz navidad, y que este año 2018 sea bueno y próspero para ti, chica. Recuerda que las cosas no caen del cielo, así que depende de ti que tu año sea feliz. Lucha por ello y no te rindas. El esfuerzo rinde frutos a largo plazo :D.

2 comentarios:

  1. Sólo digo GRACIAS!! Estaba muy bueno me encantó 😍😍😍 buscaré los temas que usaste para la inspiración. Que tengas un muy buen año muchas gracias por el regalo🎁

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  2. Muchas gracias me encantó 😍😍😍 todo fue perfecto amo esta pareja . Y gracias por tus buenos desos te deseo lo mejor para este año que todas tus metas se te cumplan y de nuevo GARCIAS POR EL REGALO💖

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